FutureFixer

Recientemente estuvimos hablando con el emprendedor Tim Smit, toda una eco-leyenda. En una conversación que nos llevó por anécdotas vinculadas a ‘El padrino’, Tchaikovsky y un cerdo llamado Horace, nos mostró su visión del futuro de la ecología.

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Nombre: Tim Smit, cofundador del Eden Project.

Superpoder para transformar el futuro: convertir las tierras estériles en selvas tropicales, la pobreza en comunidad, las ranas en princesas…

Sigue a Tim si te interesan: las cuestiones sobre árboles, las lecciones de historia alternativa, las anécdotas de la industria de la música.

A finales de la década de 1990, Tim Smit fundó el Eden Project. Basado en una serie de gigantescas cúpulas geodésicas ubicadas en la campiña de Cornualles, este sitio se convertiría en su obra maestra, con miles de especies de plantas, varios espacios expositivos, un escenario para festivales de música y la selva tropical interior más grande del mundo. Esta zona había acogido una mina de arcilla, pero el espacio se ha transformado en un destino vibrante para los amantes de la ecología y la educación que atrae a alrededor de un millón de visitantes cada año.

“La idea inicial era muy sencilla. Tomemos un lugar totalmente abandonado y creemos vida en él. Demostremos lo inteligente que es el ‘Homo sapiens’ y que, dondequiera que estemos, se puede crear vida.”

Hablando con Tim a través de Zoom, veo las cúpulas de su Edén inmediatamente, brillando contra la puesta de sol en su fondo de pantalla. El efecto le da a su cabello una calidad errática y difusa. Un percance tecnológico que le hace parecer (en sus propias palabras) “el científico loco de ‘Regreso al futuro’”. Me asegura que no es intencional. Pero para alguien con un trasfondo tan excéntrico como Tim, tiene cierta gracia.

Eden Project - Tim Smit

Las cúpulas del Eden Project.

Antes de imaginar el Eden Project, Tim ya se había hecho un nombre en la industria de la música. Como productor en los estudios Abbey Road, ganó siete discos de oro y platino. Sus credenciales musicales le recompensarían más adelante en la vida, con el festival de música Eden Sessions, que recibió a artistas como Amy Winehouse, Oasis y Elton John. Pero como productor, Tim finalmente se encontró en una especie de callejón sin salida.

“Recuerdo haber trabajado en un proyecto y haber escuchado por primera vez el Concierto en si bemol menor de Tchaikovsky. ¡Fue un maldito genio! Y entonces me di cuenta de que en algún lugar de la escala entre “está bien” y “maldito genio”, probablemente yo me situaba en la posición “bastante bueno”, lo que no podía soportar. Fue entonces cuando dejé la industria de la música y me fui a Cornualles, sin saber exactamente qué iba a hacer allí.”

En Cornualles, Tim adoptó a dos cerdos vietnamitas llamados Horace y Doris. Su relación con la pareja, que consistió en innumerables robos en la cocina y conversaciones unidireccionales junto al fuego, fue el detonante de su obsesión por la vida silvestre. “Recuerdo que en algún momento de 1989, Doris estaba esperando lechones. Estaba en el cobertizo y la nieve caía horizontalmente mientras ella daba a luz. La escena fue absolutamente bíblica. Y para ser honesto, la sentí como una señal. Esto es lo que se supone que debo hacer.”

Tim Smit

Pronto se planteó abrir una granja de razas raras, pero sus planes se transformaron en un proyecto para restaurar los Jardines Perdidos de Heligan. Este proyecto reveló la clave de la visión ecológica de Tim: la regeneración.

“Me encanta la idea de besar a una rana y que se convierta en princesa. Cuando iniciamos el Eden Project buscábamos deliberadamente un lugar abandonado. Nos gustan los retos difíciles. Después de todo, tomar un espacio abandonado y convertirlo en alegría es algo intensamente esperanzador.”

Como él mismo explica, más del 75% del suelo de la Tierra se encuentra sustancialmente degradado. “Por un lado, es realmente deprimente. Pero por otro, sabiendo lo que hemos hecho en Eden, pensamos: hostia, si todos actuamos juntos, imagina el impacto que podríamos tener”.

Para 2025, Tim tiene como objetivo cambiar esta sombría estadística al establecer un Eden en cada continente habitado. “Pero, por supuesto, no queremos convertirnos en exportadores coloniales de ideas. Queremos crear una red global de Eden liderada por gente local. Es increíble lo que se puede lograr al combinar culturas y escuchar a voces diversas.”

“Tomar un espacio abandonado y convertirlo en alegría es algo intensamente esperanzador.”

En Costa Rica, por ejemplo, Tim y su equipo se asociaron con la Reserva Indígena de Matambú para recuperar 4.000 hectáreas de tierras de cultivo degradadas, un proyecto iniciado por el filántropo Peder Kolind en 1996. “En esa selva tropical ahora floreciente, la bruma de calor sobre las montañas circundantes ha sido reemplazada por un remolino de nieblas que generan nubes, lluvias y ríos”.

Pero para Tim, la regeneración significa mucho más que ecología. En el ADN de su trabajo hay un profundo énfasis en las personas y la comunidad, y construye cada proyecto sobre relaciones que son tanto éticas como económicas.

“Si realmente deseas comprender nuestro modelo comercial, ve a ver ‘El Padrino’”, dice Tim con una sonrisa, describiendo el impacto del ascenso al poder de los Corleone. (Se ríe, pero no es una exageración. El Eden Project ha inyectado más de 1.900 millones de libras en la economía local de Cornualles). “No es que seamos gángsters, por supuesto. Pero sobrevivimos porque tenemos un montón de personas que quieren que sobrevivamos. Es una relación simbiótica. Queremos usar el capitalismo como un arma, para permitir el crecimiento de quienes nos rodean y ayudarlos a hacer grandes cosas.”

Porque, sobre todo, Tim cree en el poder de las personas. Antropólogo de formación, habla apasionadamente sobre los obstáculos que debemos superar como especie, pero también sobre el gran potencial de la humanidad para avanzar.

“Hace mucho que me interesa el tejido de las civilizaciones. Vemos que cada una comienza de la misma manera: compartiendo historias. Pero, tradicionalmente, esas historias miran hacia atrás en lugar de hacia adelante. Cualquiera que sea el período de la historia que mires, la gente nunca ve venir el futuro. Ahora vivimos en una época interesante porque nuestros relatos están girando hacia el camino que tenemos por delante. Vemos una nueva generación asumiendo el control que está entusiasmada con el futuro, un futuro que todavía está por hacer. Pondría mi voto en esta generación. Después de todo, el pasado ya no es una opción.”

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