Cómo un activista alimentario revitalizó Bolivia

Manq’a
Bolivia (La Paz)

“La cultura gastronómica y la herencia alimenticia es muy importante. Tenemos la responsabilidad de reconocer los productos bolivianos y trabajar con ellos para darles el respeto que cada uno se merece y necesita”.

El proyecto Manq’a sabe que si estás orgulloso de tus productos y de tu país – además de tratar de contagiar ese orgullo – puedes mejorar las condiciones vitales y laborales de los productores así como generar oportunidades para cientos de jóvenes. Manq’a está convirtiendo la gastronomía boliviana en una fuerza impulsora de desarrollo.

Cuando el empresario culinario y activista alimentario danés Claus Meyer extendió sus alas para incluir Sudamérica en 2012, poco se podía imaginar el cofundador del restaurante Noma, de dos estrellas Michelín, que su plan para crear innovación social a través de la gastronomía graduaría a más de 3.500 nuevos cocineros en 12 escuelas entre Bolivia y Colombia en tan solo 6 años.

Mientras Gustu – considerado de los mejores restaurantes de Bolivia e incluido en la lista de los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica en los últimos 5 años – despegó con el activismo gastronómico de Meyer, las cafeterías y escuelas de Manq’a siguen creciendo.

Sumaya Prado, directora de la fundación Melting Pot Bolivia – la asociación sin ánimo de lucro de Meyer que inició el proyecto Manq’a con el apoyo de Cooperación Holandesa ICCO Sur, dice: “Cuando Claus creó con éxito “The New Nordic Cusine Movement”, pensó que podía alcanzar mayores objetivos eliminando el término “Nordic”. Empezó a buscar países en los que replicar el mismo modelo, pero añadiendo ciertas condiciones: por ejemplo, una herencia culinaria desconocida e infravalorada. Escogió tres países: Ghana, Nepal y Bolivia, y el primer país que visitó fue el nuestro. En Bolivia no solo encontró diversidad gastronómica y platos muy sabrosos en paradas ambulantes y mercados, también encontró a personas con gran interés en la oportunidad de aprender, así que se quedó. Bolivia es cultural y biológicamente muy diversa, tiene un gran potencial productivo. En Bolivia, Claus encontró el país que estaba buscando”.

El primer proyecto de Meyer en Bolivia fue Gustu, una escuela de alta cocina inaugurada en 2012 para estudiantes con pocos recursos. Graduó a 46 estudiantes subvencionados en un curso de 2 años, pero lamentablemente no pudo seguir financiando más becas, alojamientos y gastos, además, ofrecer un número de plazas tan limitado no cumplía con sus objetivos, así que replantearon el programa y crearon el proyecto Manq’a.

Sumaya dice: “Empezamos con Manq’a dos años más tarde para formar a adolescentes y jóvenes de comunidades marginadas y vulnerables, en un entorno que se centra en la inclusión, la oportunidad y sostenibilidad. Estos jóvenes difícilmente tienen este tipo de oportunidades educativas y además, suelen tienen una dieta pobre o sufren de malnutrición. Ir a Manq’a – que significa “comida” en idioma indígena aimara – les da la oportunidad de encontrar un trabajo digno al finalizar el curso”.

El alcance de Manq’a es mayor que el curso original de dos años de Gustu: El período de formación en el que se aprenden las habilidades culinarias básicas comprende cinco meses y medio. Este nuevo enfoque inclusivo valió la pena. “En junio de 2018, graduamos a 3.500 estudiantes y el 58 por ciento de ellos tienen trabajo en cocinas y entornos gastronómicos” añade Sumaya. “Más de 80 restaurantes y canteras han contratado a nuestros estudiantes”.

No se trata únicamente de la educación en si, también de la educación para la salud y la revitalización de la cocina boliviana. Dado que cada escuela Manq’a incluye una cafetería donde los estudiantes cocinan y sirven platos bolivianos cada día, Manq’a ha servido hasta 45.800 desayunos sanos como la cecina de lama, además de promover ingredientes nativos de productores rurales.

Con 10 escuelas de cocina en Bolivia, incluyendo una en la capital, Sucre, y dos en Colombia, Manq’a ha puesto la mira en otros países latinoamericanos. Sumaya dice: “Nuestro objetivo en Bogotá y Cali es ayudar a las víctimas de la guerra civil para que reciban formación culinaria para encontrar un trabajo digno en este nueva etapa de paz en la que se encuentra Colombia. Otros países se nos han acercado para desarrollar Manq’a, así que esperamos empezar nuevos proyectos muy pronto”.

El proyecto Manq’a está cerca de ser totalmente sostenible, dado que la escuela ha convertido la restauración en empresa comercial; un paso importante para ser totalmente independiente, como dice Sumaya. Los voluntarios pueden involucrarse ofreciendo talleres de liderazgo, autoconfianza o administración de empresas, que los estudiantes pueden presenciar para reforzar su educación culinaria.

En cuanto a lo que ofrece Manq’a para un futuro mejor a través de la cultura y la creatividad, Sumaya añade:

“Mi trabajo no se basa en obtener beneficios, sino en cambiar vidas. Como dije nuestro fundador Claus Meyer, “es más importante cambiar una vida que ganar millones de dólares”. Ver a nuestros Manq’aitas (pequeños manq’as) y Gustusitos (pequeños Gustus) crecer y tener éxito, estar orgullosos de ellos, de mi país y todo lo que produce es extremadamente satisfactorio”.

Dado que Meyer visita todas las escuelas y cafeterías Manq’a como mínimo una vez al año, seguro que comparte ese mismo orgullo y satisfacción.

Echa un vistazo a este vídeo sobre Manq’a:

AcciónAtlas: Sigue Manq’a en la web y redes sociales con las etiquetas #Manqa y #ManqaEmprendimientos.

Escrito por

Sorrel Moseley-Williams (14 septiembre 2018)

Biografía

Sorrel Moseley-Williams es una periodista y sumiller independiente afincada en Argentina que escribe en Monocle, La Nación, Decanter, The Independent y Condé Nast Traveler, entre otras publicaciones.

Responsable del proyecto

Claus Meyer y Sumaya Prado

Colaboradores

Este proyecto ha sido seleccionado como parte de CultureFutures, un nuevo proyecto narrativo que cartografía proyectos creativos y culturales con una misión social (y da a conocer a los artistas, colectivos y empresarios que lo hacen posible).

Atlas of the Future tiene el placer de aunar esfuerzos con el Institute of Creative and Cultural Entrepreneurship de Goldsmith y el British Council Creative Economy.

Licencia Creative Commons

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