Esta tecnología convierte a los profesores en superhéroes

TOMi Digital
Colombia (Medellín)

Los profesores tienen un nuevo asistente, se trata de un pequeño dispositivo tecnológico que está revolucionando la educación en América Latina y que puede ayudar a cubrir la brecha pedagógica entre las escuelas más ricas y las más pobres de todo el mundo. El dispositivo ofrece recursos para el profesorado y podría marcar un antes y un después para los países en vías de desarrollo.

“Debemos ofrecer a los maestros herramientas para dar el tipo de clases que los estudiantes del siglo XXI necesitan”, dice Juan Manuel Lopera.

Ponte en situación: unos 20 estudiantes están revoltosos en un aula de las mejores escuelas de la ciudad emergente colombiana de Medellín. Entre el ambiente caótico, cada alumno tiene un teléfono móvil o tablet entre las manos mientras se dirigen a la profesora, quien intenta orquestar el caos presionando teclas de un teclado inalámbrico. A medida que van apareciendo preguntas relacionadas con el medio ambiente en la pantalla de la clase, los estudiantes usan sus dispositivos para resolver una serie de acertijos y juegos interactivos. ¡Más bien parece un salón recreativo!

El genio maquiavélico detrás de todo esto se encuentra sentado silenciosamente sobre la mesa de la profesora, se trata de un dispositivo cilíndrico llamado TOMi.

Es un pequeño ordenador que tiene como objetivo simplificar las tareas diarias del profesorado, ofreciéndoles más tiempo y recursos para crear lecciones inspiradoras: desde preparar clases con miles de recursos interactivos, crear reconocimientos para las tareas de los estudiantes, exámenes con puntuaciones automáticas, informes basados en los datos de la evolución de cada estudiante, usar realidad aumentada para acompañar la lección del día, comunicarse con los padres y otros mil recursos pedagógicos.

TOMi se puede conectar a un televisor, una pantalla inteligente y también tiene función de proyector. Se puede controlar con un lápiz óptico, teclado, ratón, móvil o tablet. Los estudiantes conectan sus móviles escaneando un código QR. TOMi puede escanear y marcar las respuestas escritas por los estudiantes sobre papel. Al finalizar el ejercicio, el dispositivo manda una lista con todas las puntuaciones de los alumnos.

Detrás de TOMi está la empresa de educación tecnológica Aulas AMiGAS, con sede en Medellín. Además de aportar esta tecnología, también ofrece formación para maestros que se encuentran en regiones desfavorecidas.

El dispositivo físico tiene un coste de unos 500 dólares y, para acceder al contenido de la plataforma, hay tres tipos de subscripciones: gratis, stardard (9 dólares al mes) y premium (30 dólares al mes). En general, se comercializa con las autoridades locales de pueblos y ciudades. Pero si un profesor quiere adquirir TOMi, tiene la opción de combinar el dispositivo y el contenido en una subscripción mensual.

“La innovación en la educación está completamente sujeta al profesorado” dice el fundador de Aulas AMiGAS, Juan Manuel Lopera. “Son los que marcan la diferencia en las aulas y si no entienden qué es lo que los alumnos necesitan, por mucha tecnología que implanten, no habrá diferencia. Así que tenemos que mejorar las capacidades y habilidades de estos profesores”.

Juan usa la analogía de Iron Man: un humano corriente que, equipado con el hardware y data adecuados, se convierte en superhéroe. “En países emergentes, los maestros suelen ser personas corrientes que se esfuerzan al máximo”, explica. “En Singapur, encontrarás profesores con doctorados, pero en América Latina normalmente solo han terminado la secundaria. Recientemente visitamos el Valle del Cauca (región en la costa oeste de Colombia) y algunos de los profesores no sabían ni escribir. Así que necesitamos ofrecer las herramientas necesarias para convertir a estos profesores en superhéroes”.

TOMi se ha diseñado imitando a lo que hizo Apple con el iPhone: integrar un teléfono móvil con reproductor mp3, GPS, ordenador, etc. Todo en uno para que sea de fácil uso incluso para los tecnofóbicos. TOMi hace lo mismo para la educación tecnológica: integra todas las herramientas que necesitan los profesores para preparar sus clases, enseñar, generar exámenes, aprender nuevas técnicas de enseñanza, y comunicarse con los padres. Además, esta tecnología no necesita de ninguna otra infraestructura para ejecutarla. “Algunas de las escuelas en las que se usa TOMi no tienen ni paredes”, comenta Juan. “Son escuelas en medio de la selva. Simplemente cuelgan una sábana y proyectan las lecciones de TOMi”.

Juan se inspiró en su propia experiencia: creció en una de las zonas más pobres de Medellín durante la violenta época de los 90 y le atribuye su dedicación al bien social a un único profesor. “Se dio cuenta de la brecha que yo tenía y supo como solucionarlo”, dice. “El profesor es fundamental, tenemos que averiguar cómo eliminar la frontera entre el buen y mal profesor si queremos extinguir la diferencia entre los estudiantes ricos y pobres”.

La agencia de la educación de las Naciones Unidas, UNESCO, estima que en los países en vías de desarrollo, unos 200 millones de jóvenes de entre 14 y 25 años no han completado los estudios de primaria. La tecnología puede ayudar a cerrar esa brecha pero, a menudo, el problema no es el dinero sino la capacidad de los profesores para saber utilizarla. En los 90, Medellín era oficialmente la ciudad con más homicidios del mundo.

Cuando Juan tenía 12 años, su profesor, llamado Sigifredo Cortez, empezó enseñando física, matemáticas y religión en clase. Animó a que cada alumno se enfocara en la asignatura que más le interesara, que para Juan fue la programación. Los resultados fueron reveladores y muchos de los compañeros de Juan han llegado a tener carreras igual de exitosas. A los 17, se graduó y creó una empresa que diseñó el software para la asistencia de ordenadores en remoto. Cuando cumplió los 19, vendió el negocio por 500.000 dólares. Con las ganancias, pudo mudarse con su familia a las afueras de la ciudad.

“Fue entonces cuando me di cuenta de cómo mi profesor había influenciado mi vida”, recuerda. “Y eso me inspiró a crear Aulas AMiGAS con mi compañero de clase, Alejandro Sepulveda, con el objetivo de formar a más maestros como Cortez. Aulas AMiGAS abrió sus puertas en 2009”.

Hoy en día, hay más de 100.000 profesores en América Latina usando la tecnología de Aula: en Colombia, México, Ecuador, Guatemala, Bolivia, Argentina y Costa Rica. Cada mes se crean más de 1.000 clases en la plataforma de Aula. Tiene una plantilla de unos 200 empleados, con cinco oficinas en ciudades colombianas y otras en México, Ecuador y Argentina.

Aulas AMiGAS generó ingresos de aproximadamente 10 millones de dólares en 2019. TOMi se incorporó como una empresa aparte ese mismo año, generando 1.3 millones de dólares y Juan espera aumentar al 300% a finales de 2020. Con el éxito de la compañía, su nombre apareció en la lista de innovadores menores de 35 de la MIT Technology Review 2016.

“Acortar la brecha educativa entre las naciones más pobres y ricas no es el trabajo de una sola empresa o comunidad virtual, pero, el papel que dicha compañía desempeña en la sociedad es enorme”.

A largo plazo, todo forma parte del sueño de Juan de crear un “ejercito de profesores” como el que él mismo tuvo. “Solo imagina lo que podría haber hecho el con uno de estos” dice, señalando con la cabeza hacia TOMi.

Lee más ► Este artículo se ha adaptado de una lectura de 10 minutos de Struggles from Below.

Enviado por

Oliver Gordon, Fundador, Struggles From Below (19 marzo 2020)

Biografía

Struggles From Below es una revista online dedicada a destacar a individuos que están cambiando el mundo desde la raíz; comparten las historias de aquellos que tratan de mejorar nuestro sistema de vida para alcanzar una existencia más humana y ecológica.

Responsable del proyecto

Juan Manuel Lopera, CEO, TOMi Digital

El INEM José Félix de Restrepo es una escuela del distrito Poblado de Medellín

Juan Manuel Lopera, el fundador de Aulas AMiGAS y TOMi, se inspiró en la influencia de su profesor de instituto para crear la compañía

A lo largo del proceso, se evalúa técnica y psicológicamente a los profesores para proporcionarles con un programa de formación personalizado

En los años 90, Medellín era oficialmente la ciudad con más homicidios del mundo

7.000 maestros latinoamericanos pagan el dispositivo y contenidos de TOMi de su propio bolsillo

Licencia Creative Commons

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