El movimiento que cuestiona a la industria de la moda

Fashion Revolution
Reino Unido (Londres)

¿Sabes quién ha hecho tu ropa, cultivado el algodón, hilado el hilo, teñido la tela y cosido sus partes? Dos emprendedoras de la moda quieren asegurarse de que te lo preguntes al mostrarte qué hay detrás de lo que llevas puesto.

Carry Somers y Orsola de Castro son las responsables del mayor movimiento activista en torno a la moda. Fashion Revolution se dirige a la moda rápida o ‘fast fashion’ desde Bolivia a Haití en más de 90 países y hace campaña contra las malas prácticas.

“Fashion Revolution tiene las soluciones. Podemos comprometerte con tus armarios, con tus principios, con tus instintos y mostrarte lo que puedes hacer”, dice Orsola de Castro

Si, la moda y la ética pueden ir de la mano.

Las cofundadoras (en la imagen inferior) se decidieron a actuar tras el catastrófico accidente en una fábrica textil de Daca (Bangladés) el pasado 24 de abril de 2013. En plena plaza Rana, 1.134 personas perdieron la vida y 2.500 resultaron heridas tras el derrumbe de la fábrica, a pesar de estar avisados. Trabajaban para marcas muy habituales en nuestros armarios. Siete años después del brutal accidente, el abuso de los derechos humanos, la esclavitud y la degradación del medio ambiente siguen siendo el pan de cada día de la industria.

En 2014, para conmemorar el accidente, Carry y Orsola animaron a miles de personas de todo el mundo a salir a las calles para el Fashion Revolution Day con su ropa del revés, lanzando la pregunta: “¿Quién hizo mi ropa?” #WhoMadeMyClothes

Ahora, con toda una semana dedicada a la Fashion Revolution, sumando cada año a más gente, se pide a las marcas, minoristas y gobiernos: “Debemos restablecer las malas conexiones en la cadena de suministro porque una mayor transparencia es un requisito para mejorar las condiciones”.

“Amamos la moda. Pero no queremos que nuestra ropa explote a la gente o destruya nuestro planeta. Exigimos un cambio radical y revolucionario.”

El año 2016 fue el de mayor éxito para Fashion Revolution en cuanto a su labor de atraer a la industria de la moda hacia una mayor transparencia. A lo largo de la semana de la Fashion Revolution (cada mes de abril), más de 70.000 amantes de la moda preguntaron a las marcas #QuienHizoMiRopa (#WhoMadeMyClothes) y vieron como cientos de marcas contactaban con sus clientes para contarles sobre sus fabricantes y materiales.

En 2020, con la pandemia de la Covid-19, la semana de Fashion Revolution cogió fuerza ‘online’, amplificando la ruptura con el modelo de moda desechable, con el continuo desperdicio y la sobreproducción, poniendo en duda el sistema.

La crisis de la Covid-19 ha llevado a las grandes marcas y a los minoristas a cerrar tiendas y a cancelar pagos y pedidos de los proveedores, sin asumir la responsabilidad de los trabajadores de sus cadenas de suministro que, en su mayoría, carecen de subsidio por enfermedad, de vacaciones pagadas, de una atención sanitaria adecuada y de ahorros a los que recurrir.

Entretanto, el índice de transparencia de la moda de la Fashion Revolution (que ahora se encuentra en su quinta edición) es el mayor hasta la fecha, ya que clasifica a 250 de las principales marcas de moda y minoristas mundiales en función de la información que comparten públicamente sobre sus políticas, procesos, prácticas y resultados sociales y ambientales. Muestra dónde hay más trabajo por hacer, especialmente cuando se trata de enfoques para prevenir la contaminación por microplásticos.

En el informe de 2020 se constató que, si bien las marcas están divulgando cada vez más sus políticas y compromisos sobre cuestiones ambientales y sociales, diez marcas obtuvieron una puntuación de cero. El Grupo H&M, C&A, Adidas/Reebok, Esprit, Marks & Spencer y Patagonia son las principales marcas de moda más transparentes del mundo. (En caso de que te lo estés preguntando: Max Mara, Pepe Jeans y Tom Ford son algunos de los que caen en picado.) Ten en cuenta que no se trata de un examen de cuán éticas o sostenibles son las marcas, sino de su transparencia.

«En medio de esta pandemia, la necesidad de que los ciudadanos hagan responsables a las marcas y a los minoristas es más urgente que nunca», añade Carry. «En las últimas semanas, hemos visto el impacto devastador de las prácticas de compra de las marcas a los trabajadores más vulnerables en el extranjero. Ahora, más que nunca, tenemos que seguir preguntándonos #QuienHizoMiRopa y detener a estas marcas, muchas de las cuales han obtenido inmensos beneficios en los últimos años, para que rindan cuentas de sus acciones».

Mientras estamos aislados, la gente está más dispuesta que nunca a unirse a la comunidad online de Fashion Revolution y a amplificar su voz contra las malas prácticas. También se ha lanzado un nuevo hashtag #WhatsInMyClothes “¿Qué hay en mi ropa?”

«Con los cambios en sus sistemas y estructuras, la industria de la moda tiene el potencial de proporcionar una vida decente y digna a millones de personas, además de conservar y restaurar nuestro planeta».

Como una de cada seis personas en todo el mundo trabaja en la moda, el impacto ha sido asombroso. Los gobiernos están prestando atención a medida que la responsabilidad en las cadenas de suministro de ropa asciende en la agenda regional e internacional. Se espera que la Unión Europea adopte una legislación similar a la Ley de Esclavitud Moderna del Reino Unido, que obliga a las empresas que someten a los trabajadores a la esclavitud a rendir cuentas. Una tragedia como la de Rana Plaza no debería volver a ocurrir.

AcciónAtlas: Hay muchas maneras para formar parte del movimiento Fashion Revolution. Aprende a involucrarte y a usar tu voz y poder para el cambio.

Más del Atlas: Lee el AtlasChart Top 5 de Carry y Orsola, descubre sus proyectos favoritos desde Irlanda hasta Bangladesh.

Escrito por

Lisa Goldapple, Editora, Atlas of the Future (15 abril 2020)

Responsable del proyecto

Carry Somers y Orsola de Castro, cofundadoras

Licencia Creative Commons

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